keep-calm-and-know-yourself¿Qué pretende conocer el entrevistador con la pregunta: “defínete con 5 adjetivos”?

Ante la pregunta anterior un amplio nº de candidatos responden que esa pregunta es mejor que la contesten otros (pareja, amigos, compañeros, etc). Esta respuesta nos induce a pensar que no se conocen lo suficiente.

Conocerse no es fácil. Exige un alto nivel de introspección  en el que analicemos nuestras creencias/valores, competencias y comportamientos.

Un candidato/a que se conozca bien tiene más probabilidades de impactar sobre su audiencia.

Existen Cuestionarios de Personalidad Laboral, como el Wave Estilos Profesionales, que facilitan, tanto al evaluado como al evaluador, un estudio exhaustivo de sus puntos fuertes y áreas de desarrollo competencial.

El autoconocimiento es muy importante para todos, y especialmente para los directivos. Ya en la antigua Grecia Sócrates formulaba el aforismo: “Conócete a ti mismo”. Más recientemente, han sido los expertos en inteligencia emocional y desarrollo de directivos los que han apuntado la importancia de que nos conozcamos mejor.

Difícilmente podríamos mejorar nuestro desempeño si no fuéramos conscientes de nuestras debilidades, y de nuestras fortalezas, en nuestro perfil profesional. Pero no se trata sólo de identificarlas sino también de reconocer y gestionar nuestras emociones cultivando la confianza en nosotros mismos.

El conocimiento de uno mismo constituye una importante dimensión de la inteligencia emocional. En definitiva, una persona emocionalmente inteligente, además de relacionarse bien con los demás y comprenderlos (habilidades interpersonales), se conoce y se relaciona bien consigo misma (aspectos intrapersonales).

El desconocimiento de uno mismo puede llevarnos a encontrarnos barreras como las siguientes: incapacidad para reconocer errores, arrogancia, rechazo a las críticas,  persecución de objetivos poco realistas, juicio a las personas en términos de blanco/negro, entre otras.

No es casualidad que en los últimos años se haya extendido el Feedback 360º en las empresas. Un buen directivo desea conocer la opinión sincera que los demás tienen de él y valora esta información. Si no somos suficientemente autocríticos, por lo menos hemos de ser receptivos al feedback, propiciando que este sea sincero y edificante.

Tal y como señalaba Maquiavelo en “El Príncipe”: “se rodeará de colaboradores que no le engañen; les preguntará y se asegurará de que no le digan sólo lo que le guste oír; recelará de quienes le ofrezcan demasiadas explicaciones…”.

En definitiva, no sólo hemos de conocernos bien; también hemos de ser conscientes de las ventajas que conllevan las virtudes y de los problemas que acarrean los defectos. Esto nos motivará a la mejora, porque seguro que tenemos margen para ello.